El ministro de Economía, Sergio Massa, y la titular del ANSeS, Fernanda Raverta, anunciaron este viernes el primer aumento por movilidad del año de 17,04% para jubilaciones, pensiones y asignaciones y un refuerzo de $15 mil para los jubilados que cobran el piso, durante los tres próximos meses. Por lo tanto, ahora la jubilación mínima pasa a ser de $73.665.
"Este bono también incorporará a aquellos jubilados que tienen hasta dos mínimas, de manera decreciente. Quienes tengan hasta dos jubilaciones mínimas tendrán un refuerzo de $ 5 mil", remarcó Raverta y aseguró que se refería a 6.100.000 jubilados, el 84% de los jubilados de la Argentina.
El impacto de la inflación en las jubilaciones
Sin los bonos, la fórmula de movilidad en 2022 arrojó un 72,5% versus una inflación anual del 94,8%. Una pérdida del 11,5%. Con una suba del 17,04% en marzo, en 12 meses, el aumento ascendería al 79,7% y habrá que esperar los datos de inflación de enero-marzo para calcular el nivel de la pérdida interanual.
La jubilación mínima es hoy de $ 50.124 ( brutos) más $ 10.000 de bono. En total $ 60.124. Con una movilidad del 17,04%, la jubilación mínima pasaría a $ 58.645. Así, sin bono, el jubilado o pensionado de haberes mínimos cobraría menos nominalmente que en los meses anteriores, con un fuerte deterioro adicional frente a la inflación.
La fórmula de movilidad – que combina suba de salarios incremento de la recaudación tributaria que va a la Seguridad Social, por beneficiario- no tiene una cláusula de garantía o compensación automática frente a la inflación. Y los bonos solo lo reciben los jubilados y pensionados de haberes más bajos, achatando la pirámide de ingresos del sistema.
Los bonos, como todo en Argentina, una solución para el hoy, que vino para quedarse
Además, hasta ahora los bonos no se integraron al haber con lo que compensaron a un sector de jubilados una parte del alza de precios del mes o meses en que se cobran. Pero al mes o meses siguientes el ingreso total del jubilado vuelve al nivel pre-bono y se requiere que se otorguen nuevos bonos, que así pasan a ser más frecuentes.
Por otro lado, el valor de bonos es discrecional, no responde a ningún fórmula automática y no se toman en cuenta para los futuros incrementos de los haberes. De esta manera, los aumentos se otorgan sobre una base más baja y la pérdida jubilatoria continua y se profundiza “de por vida”.
En tanto, los que no cobran el bono – más de 2 millones de jubilados y pensionados- y el resto de los beneficiarios de prestaciones sociales no tienen ninguna compensación y absorben, con una baja en términos reales de sus haberes, la pérdida completa ante la inflación.


